Kinbaku -Crujido-

El maestro del shibari Encho ata a Yo-ichi con nudos y espirales de cuerda de cáñamo firme. Mientras realiza su trabajo, el roce de las hebras de cáñamo y el crujido de la viga de arriba resuenan en la habitación con una majestuosidad inquietante. Yo-ichi cuelga en el aire, suspendido, gimiendo de placer indefenso e inmóvil. Intrigado por el culo firme y regordete de Yo-ichi, Encho lo azota y controla su respiración cautiva.