Poli

Bobby y su hermano debían estar aquí, pero tuvieron una discusión. Le costó una eternidad levantarse, y aún más bajar, pero finalmente lo consiguió. Es un tatuador de 31 años, de 1,83 metros y 84 kilos, que parece tener un lado oscuro, pero no logro identificarlo. Dice que ha estado en prisión, pero no sé por qué. Cuando le pregunté si iría más allá de un solo, respondió con interrogantes. Supongo que el tiempo lo dirá.