Nicoleta traviesa

La directora descubre a Nicoleta fumando y la lleva a su despacho para azotarla. La directora le ordena que se quite la camisa de campesina, le ata los brazos al poste de los azotes y procede a golpearla en la espalda con el látigo. Nicoleta grita con cada latigazo y promete no volver a fumar nunca más.