Leonelle la traviesa recibe una paliza

Leonelle ha sido una niña muy traviesa. Su amo ya ha tenido suficiente. La ata a uno de sus artilugios de acero, burlándose de ella con el sonido de los latigazos de aire de su látigo ultrafino. Lo golpea con fuerza en su espalda, dejando rayas de dolor rojo neón. Pasa la mano por sus heridas, intensificando el escozor. Cuando termina, la envía a su silla de castigo.