Nada que perder

Manuel Skye está en un viaje de negocios cuando recibe un mensaje de texto sorpresa de su esposa extremadamente celosa. Impresionado y enojado por la noticia, decide que ya ha pasado suficiente tiempo sin ceder a sus deseos; bien podría redoblar la apuesta. Con un movimiento de su teléfono, ordena a dos jóvenes musculosos (Drew Dixon y Benjamin Blue) con bocas deseosas y sin inhibiciones que vengan a satisfacer sus deseos más grandes. Y... ¡vengarse en una película!