Serenata Michiko

Sentada en el sofá con los chicos, Serenade Michiko sabía que pronto jugaría con sus pollas. Quería especialmente al tímido. Serenade se tomó su tiempo para desvestirse y saboreó cómo le comían el coño. Nadie tenía prisa; los chicos le metieron los dedos en el agujero y luego ambos disfrutaron de que les chupara la polla. Entonces llegó el momento de inclinarla y el primero le metió la polla en el culo.