Tratando bien a Marie

Marie se veía guapísima con su vestidito negro. De hecho, en cuanto la vimos, no quisimos otra cosa que quedarnos en casa y follárnosla a pelo. La invitamos a cenar, la hicimos pasar un buen rato y sabíamos que esta tía buena nos lo haría a nosotros después. Parece que acertamos, porque empezó a chupar pollas con ganas en cuanto llegamos.