El castigo de Donna

Donna estaba tan emocionada que pensó que por fin podría usar su consolador con correa y follar con una chica guapa. Estaba tan ansiosa que, cuando llegamos a su casa, vimos a una vieja acariciándose la polla de plástico. No podíamos permitir que semejante travesura quedara impune. Le dijimos que si tenía tantas ganas de polla, iba a tener un buen polvo en un cuarteto.