El discurso de un rey debe ser escuchado y su polla chupada.

Dos fieles sirvientes son invitados a los aposentos del rey Duncan para chuparle la polla y recibirla por todos los agujeros que desee. Su majestad se une a un aprendiz, un joven semental con ganas de aprender cómo se debe follar a las putas guarrillas. Se ponen manos a la obra y dan inicio a lo que solo puede llamarse una sesión de sexo digna de una corona. Con sirvientes sexuales como estos, el rey y el país están sin duda en buenas manos, o mejor dicho, en sus coños húmedos. ¡Larga vida al rey y a su polla gruesa y dura!