Al Joker y sus leales compañeros les encanta perforar coños húmedos y esponjosos.

El mafioso neoyorquino quería acabar con el Joker y sus leales secuaces lo trajeron en una gran bolsa de plástico oscura. Pero el Joker no estaba muerto, y sus secuaces resultaron no ser tan leales. El Joker terminó siendo un ladrón y se llevó a sus empleados. ¡Justo después llegó la Mujer Gato exigiéndole al Joker un spray de risa! ¡Pero no! La Mujer Maravilla llegó y quiso arruinar la fiesta, ¡pero la Mujer Gato la detuvo! ¡En cuanto lo hizo, comenzó la celebración! ¡Las zorras hambrientas de pollas ya tenían sus coños mojados mientras algunos hombres empezaban a lamerlos y tocarlos hasta que decidieron penetrarlos con sus enormes pollas!