Follando después de la clase de educación sexual

Lo único que entendí en una clase de educación sexual fue que tenía muchísimas ganas de follar, y al mirar a mi compañera a los ojos vi el mismo deseo. Mi primo estaba en la universidad y yo tenía las llaves de su apartamento, así que con razón dos adolescentes cachondas como nosotras no perdíamos una oportunidad tan buena para divertirnos. ¡Qué rico estaba ese coño! Solo pude dejar de comerlo para meterle la polla hasta las bolas y hacer que la chica se corriera una vez más. ¡El mejor sexo de mi vida!