Mano amiga del sexo

Hace poco, Monika leyó en una revista que, para mantenerse sana, una chica necesita tener orgasmos varias veces al día. Le gustó la idea y empezó a masturbarse a diario. Ese día, un vecino la pilló, le dijo que dejara de perder el tiempo y le ofreció su mano, lengua y pene.