Nueva masajista y final feliz

Erika vino para su masaje semanal, pero se encontró con un nuevo masajista atractivo esperándola en lugar del de siempre. Un poco insegura al principio, se relajó cada vez más mientras sus fuertes manos le aplicaban aceite con suavidad, proporcionándole sensaciones placenteras por todo el cuerpo. Era solo cuestión de tiempo antes de que se mojara por completo, y una repentina necesidad de sentir la polla de ese chico en lo más profundo de su coño y culo hizo que Erika se abriera de piernas, invitándolo a pasar al siguiente nivel.