Sexo en la cocina con una vecina adolescente

Me encontré sin querer con mi linda vecina adolescente hasta que finalmente me di cuenta de que nuestros encuentros no eran casuales. Era una chica solitaria que buscaba una polla dura, y a mí no me importó aceptar su invitación a tomar un té y tener sexo. Estaba tan cachonda y hambrienta que ni siquiera llegamos a la habitación, y después de una mamada espectacular, la tenía inclinada sobre la mesa, metiéndole mi polla hasta el fondo de su coño, haciéndola gemir de placer.