Ira estaba tan excitada que no pudo resistirse a chupar la polla de su juguete y luego lamerla como si fuera una piruleta.

El amigo de Ira estaba a punto de follársela por fin. Y sabía que le encantaba chupar pollas. ¡Así que se aseguró de que la suya estuviera completamente hinchada y palpitante en su boca! A Ira le encantó tanto que se tomó su tiempo para devorar su pene.