Entrega de pizza – Parte 2

Estar en la cama entre dos chicos es un sueño hecho realidad, hasta que me di cuenta de que no habían sido ellos los que habían pedido la pizza. Todavía tenía que entregar un salami grande y vestirme. Justo cuando estaba a punto de irme, un tipo musculoso subió las escaleras. Pensé que quizá ya había pedido la pizza. "Soy el pizzero y tengo un salami grande", dije. De repente, me agarró y me enseñó lo grande que era su salami, y vaya si era grande. "¡Joder! Es enorme", fue lo único que pude pensar mientras me metía su polla por el culo. Nunca pensé que repartir pizzas tendría estas ventajas. Imagínate, tengo tres salamis grandes más en el coche que todavía tengo que entregar.