Gayvengers: La llegada

Desde una nave espacial sobrevolando la Tierra, el diabólico alienígena Phallos exige que todos los ciudadanos del planeta se inclinen ante él en señal de sometimiento. Observando en una escena holográfica, los superhéroes de Gayvenger, Thor, Tony Spark y el Rey T'Balla (Sir Jet, David Ace y Max Konnor), intentan formular un plan razonable para combatir la amenaza mortal, pero el impulsivo Dios del Trueno se lanza furioso a combatir a Phallos con su invencible martillo. A solas en la mesa de conferencias, Tony y T'Balla disfrutan de un momento extracurricular de sexo. Tony se arrodilla para tragarse el enorme miembro del moreno T'Balla, luchando por encajarlo en su supergarganta. Al levantar la vista hacia el apuesto semental de ébano, queda claro que tiene algo más en mente que una mamada. Retirándose a un sofá cercano en la sede de Gayvenger, Tony saca su ansioso culo para un beso negro, y T'Balla es justo el superhumano indicado para comérselo como debe ser. Ataviados con sus calzoncillos y arneses, nada frena sus heroicos apetitos sexuales. Tony se sube y cabalga el enorme poste negro con determinación; no es un multimillonario excéntrico que acepta un no por respuesta. La técnica sexual de T'Balla, entrenada en Wakanda, lo impulsa hacia el hambriento agujero de Tony, justo en el punto justo, y Tony grita su aprobación. Con cuerpos palpitando y uniéndose en perfecta oposición, Spark y T'Balla se preparan para un poderoso clímax. T'Balla levanta al pequeño Tony y lo empala en la jugosa polla mientras se besan y agarran los cuerpos musculosos del otro. Con un grito de guerra de ¡Wakanda para siempre!, el moreno musculoso eyacula disparo tras disparo sobre el ardiente trasero de Tony. Tony, delgado y con arnés, se salpica el vientre con un alivio muy necesario.