NO SE PUEDE ESTACIONAR EN EL PEE BOWL

Un par de amigas se agarran la barriga para entrar al baño. Juegan a piedra, papel o tijera a toda prisa para decidir quién empieza. Ambas ganan, agachándose culo contra culo y, tras un momento de timidez, escupen chorros que salpican la porcelana blanca. Agarran pañuelos para secarse las conchas húmedas y aliviadas y siguen su camino. Dos chicas de pelo largo encuentran un cubículo libre para aliviar la presión del pis. La primera cierra la puerta del cubículo, pero cede y deja entrar a su ansiosa amiga para compartir un momento con el bebedero. Rodilla contra rodilla, se colocan en las esquinas adyacentes y dirigen sus chorritos (que pronto se convierten en fuertes chorros). Los chorros de pis se cruzan y se arremolinan por el inodoro antes de secarse y subirse las bragas educadamente.