Chico de ballet

El bailarín está solo en el estudio de danza. Se estira con unas mallas blancas que prácticamente lo rocian. Cada delicado músculo de su torso empieza a calentarse. Desprendiéndose capas y mostrando su suave piel, el bailarín se relaja y se vuelve más curioso. Su baile da paso lentamente a un placer más profundo. Se acaricia la polla, se ahueca los testículos y abre sus largas piernas de par en par.