Primera suspensión

Jamal Phoenix deja que Sir Malice tome la iniciativa mientras lo atan. Al no haber sido nunca suspendido, la anticipación y el ligero miedo de Jamal son palpables. Nunca se sabe cómo se sentirá el mundo cuando se suelta el control. Cada atadura, cada nudo, cada vuelta de la cuerda, empuja a Jamal a una sumisión más profunda. Sir Malice teje con maestría una red que lo sostiene en un nido de seguridad. A medida que la presión alcanza su punto máximo, el cuerpo de Jamal comienza a despegarse del suelo. El peso se vuelve ingrávido y el dolor da paso al placer.