eran 21

En plena noche, Axel despierta mojado y hambriento. Sabe que no volverá a dormir si no satisface su agujero primero. Con uno de sus consoladores más largos y estriados, se asegura de llegar a todos los puntos correctos. Cachondo pero somnoliento, deja que su máquina Kong tome la iniciativa y lo folle hasta el olvido.