eran 23

Recién llegado del gimnasio, el agujero necesita aire fresco. Con la ventana abierta para que todos puedan ver, Axel se infla las tripas con una bomba de aire, lo que le provoca una bocanada de aire y un pedo más fuerte que nunca. ¡Toda la calle lo oye! Vergüenza o alegría, sea lo que sea, ¡le dan ganas de montar con más fuerza su grueso juguete!