El gran culturista mendigo Joey - Joey

Hacía tiempo que Joey no estaba en la silla de cosquillas, pero antes de que volviera me prometí hacerle cosquillas que no olvidaría la próxima vez que lo atara. Pidió dinero prestado hace un tiempo, ¿sabes?, y luego desapareció y no me devolvió las llamadas. Seguro que tú también sabes cómo es eso. Por suerte, no le guardo mucho rencor. Esos nuevos guantes de cosquillas y el cepillo giratorio en sus delicados dedos hicieron que Joey suplicara libertad entre risas.