El empresario Pablo le rindió culto a sus pies - Pablo

Tras unos días en la Gran Ciudad, Pablo anda por ahí buscando un nuevo trabajo. Al final del día, llega a una oficina donde Riley también lo espera. Pablo tiene los pies tan cansados que le pregunta a Riley si puede ponerlos en alto, y Riley, riendo, acepta. Riley empieza a masajearle los pies al hombre cansado y con calcetines de vestir, y luego a olerlos.