El mecánico Ryan adoraba a Ryan

Ryan está terminando de reparar el coche de un cliente cuando llega a recogerlo. Es el final de un largo día y Ryan ha estado de pie trabajando en varios motores. Cuando Manuel, el cliente, va a pagar, su tarjeta de crédito es rechazada. Por suerte para ambos, llegan a un acuerdo que los satisface. Manuel acepta trabajar en algo que calienta el motor de Ryan: sus calcetines y pies. Manuel venera los calcetines gastados y sucios de Ryan y luego le da mantenimiento a sus pies masculinos hasta que el mecánico, excitado, se pone furioso.