Leo-Leo

Su respiración es superficial, sus dedos de los pies se estiran, sus piernas se agitan, pero no puede escapar. Empezando a sudar en los primeros dos minutos, ¡Leo nos muestra lo que es estar a merced de un talentoso cosquilleador! Escucha a Leo luchar por recuperar el aliento mientras es sometido a dedos y plumas por todo el cuerpo. ¡Cuidado con sus axilas, costados y cosquilleo en los testículos!