Tom McKenzie

Nunca antes se había intentado en Boynapped, pero esta vez Sebastian lleva las cosas al siguiente nivel, obligando a un jovencito atractivo y skinhead a beber pintas y pintas hasta que el pobre adolescente no tiene más remedio que orinarse encima con la cabeza gacha de vergüenza. Atado y atado, Sebastian le metió el agua a la fuerza, primero con un pasivo, luego con un embudo y una bañera. Para ponérselo aún más difícil a este jovencito tan en forma, Sebastian no puede apartar las manos de su polla de 20 centímetros; mantener la polla del chico erecta es el castigo mismo y le dificulta muchísimo a Tom McKenzie orinar.