y jenkins

Dan Jenkins no es ajeno a las travesuras, solo que esta vez Sebastian lo descubre y lo llama a la sala del ático para castigarlo. Tras intercambiar fuertes palabras con Dan, Seb lo pone sobre sus rodillas para azotarlo con fuerza y recordarle que ser travieso tiene un precio. Tras una larga y dura nalgada, Dan le muestra a Seb su arrepentimiento y le pide perdón, pero esto no significa nada. Seb le quita los pantalones para azotarle el trasero desnudo antes de exigirle que se masturbe para su propio placer.