Soy peor de lo que piensas

Lia Lin es una estudiante universitaria muy exitosa con un serio problema. Siempre ha sido una buena chica. Hija perfecta, estudiante perfecta, novia perfecta, sin un solo defecto a la vista. Sin embargo, en su interior, se ve diferente. Mientras que el mundo la ve como inteligente, tímida e inocente, sus pensamientos y deseos la hacen sentir salvaje, agresiva y promiscua. Un día, armándose de valor, le revela estos sentimientos a su terapeuta, quien queda impactado. Ni siquiera él podía adivinar que su dulce y pura paciente esconde un lado oscuro y promiscuo. Le pide que se explaye, pero Lia decide que mostrarle será mejor que contarlo. Momentos después de salir de su consultorio, regresa con unos diminutos pantalones cortos, medias de rejilla con guantes a juego y un top que apenas cubre sus diminutos pechos. Su peinado y maquillaje combinan con su nuevo look y se transforma por completo en una perfecta muñeca sexual promiscua. Pudo ver la sorpresa en su rostro y le encantó. Este es justo el tipo de atención que anhela cuando se viste así. Saber que él es un profesional y quiere resistirse solo la excita más. Aprovechó la oportunidad cuando vio su polla crecer en sus pantalones, lo tiene en su boca antes de que él pueda decirle lo mal que está haciendo esto con una de sus pacientes. Comportarse de una manera que combina con su ropa hace que Lia se sienta libre y cachonda. Sabe que le chupa la polla mejor que a su esposa y está igual de segura de que su coño está el doble de apretado. A él ya no le importa si está mal o no. Le encanta follar su agujero húmedo y de puta y está a punto de llenarla de esperma cuando ella le ruega que se corra en su cara. Nadie creería jamás que una chica tan tímida puede ser tan guarra. Promete guardarle el secreto si vuelve a terapia una vez por semana.