Paula: Garganta cargada de esperma

Le dije a Paula que mi esperma era mágico, que cualquiera que se aplicara mi semen en la piel parecería diez años más joven. Funcionó, a los diez minutos de contarle mi secreto, se esforzaba por poner a prueba mis afirmaciones. Me hizo una mamada suave y húmeda y planeé cubrirle la cara para demostrarle mi agradecimiento, pero no podía moverme, lo que me hacía se sentía demasiado bueno para interrumpirlo, así que una vez que no pude contenerme y comencé a correrme, Paula se molestó e intentó al menos atrapar todo lo que pudo dentro de su boca. Mírala vomitar mientras le corría por la garganta, le dije que no se sintiera mal, que la dejaría intentarlo de nuevo si volvía con más dinero.