Jefe práctico

Eva Gómez es una encargada de almacén a la que le gusta ensuciarse las manos, reponiendo estanterías y moviendo cajas con los chicos. Ese día, su misión es domar al nuevo reponedor, Ramón, así que lleva una minifalda y sus tacones más altos para que pueda verle las piernas y la enorme lata debajo de la falda mientras está en la escalera. Cuando cae justo en su regazo, literalmente, roza su enorme erección y piensa que, como ya ha reabastecido cajas, es hora de darle caña a su paquete. Tiene sexo con él en el suelo del almacén e incluso deja que le meta la polla por el culo. Pero cuando Ramón está a punto de correrse, le pide que le unte los pies con su salsa, porque sabe dónde quiere su tributo.