Abriendo la puerta del paraíso sexual

Una Hada pasó el día leyendo un libro. Aunque le encantaba la trama, seguía cansada y cerró los ojos para relajarse un poco. Probablemente se cansó más de lo que pensaba porque se sumergió tanto en los sueños que no notó nada ni a nadie a su alrededor. Fue entonces cuando su padrastro entró a escondidas en la habitación para disfrutar de la fantástica vista de una belleza en el sofá. Se excitó tanto que tuvo que masturbarse para liberar la tensión sexual. Claro, Una se sorprendió al abrir los ojos, pero luego cambió su ira por compasión cuando su padrastro le prometió abrirle la puerta del cielo.