Demasiados besos

Es mi último día en Brasil, y este chico me pregunta si puede venir. ¡Cómo se me abrieron los ojos al abrir la puerta! Es aún más guapo en persona y además es muy alto, lo que solo significa una cosa: la vida es maravillosa cuando estás en la cama con un brasileño guapo, en la playa, sin preocupaciones. Todavía recuerdo el sabor de sus labios, su prepucio húmedo, la sensación al meterme la polla hasta el fondo. Y su dulce y cálido semen que goteó en mi boca al llegar al clímax. Una noche que jamás hubiera imaginado cuando era joven. Gracias, Douglas.