Historias de Onsen: Obsesión por el Furo - Damian x Moon

Lo que pasa en el onsen se queda en el onsen. Enterrados en las sombras del vapor, nos quitamos los yukatas como depredadores que mudan su piel, el calor del agua desenreda nuestros cuerpos y limpia hasta la última inhibición. Se traga mi polla sin cortar, jugueteando con el prepucio de un lado a otro sobre la cabeza palpitante, ordeñando un espeso líquido preseminal que gotea resbaladizo como lubricante. Con la polla cubierta de líquido preseminal, me sumerjo en su suave y dispuesto agujero follándolo salvajemente contra las bañeras humeantes, en el borde de las piscinas, en las saunas y en los baños; cada empuje es una reclamación brutal, estirándolo hasta que ruega por más. Lo empujo al suelo, sujetándolo mientras disparo una carga caliente y espesa que llena su boca. Lo compartimos en un beso devorador, intercambiando el desastre salado como animales hambrientos que se dan un festín de fruta prohibida.
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