Garganta, por supuesto

Tiffany Nacke, con dolor de garganta, espera la visita del Dr. Rideout. Elegantemente sentada junto a su piano, espera. Cuando llega el Dr. Rideout, Tiffany expresa su malestar, sugiriendo que quizás un masaje de garganta podría aliviarla. Sus ojos, con un brillo travieso, insinúan deseos tácitos. A medida que la atmósfera de la habitación cambia sutilmente, el Dr. Rideout intuye que la petición de Tiffany esconde algo más de lo que parece.