Dedos del chico heterosexual Jedi

Jedi llega después de su reciente estancia en prisión. No tardo en quitarle los pantalones y sumergirme en su polla, que se endurece. Me la meto hasta la garganta, y cuando salgo a tomar aire, Jedi me exige que no pare. Mientras sigo atendiendo a su monstruo, él se excita cada vez más. Al verme sacarme la mía, Jedi se levanta y empieza a pajearme en su ano. Siento que está a punto de correrse, así que le meto los dedos en el culo y le lamo los huevos hasta que se corre en mis labios y lengua.