Chupándosela al banquero

Un banquero profesional, justo al salir del gimnasio tras un entrenamiento intenso y sudoroso, se enteró de que había vuelto por culpa de uno de mis clientes habituales y me contactó para ver si mi garganta hambrienta estaba disponible para ordeñar su sudoroso saco. Claro que siempre tengo tiempo para que una polla caliente se deslice por mi garganta dispuesta y trague toda su carga.