Un hombre de ébano colgado recibe una mamada

Este hombre de ébano con una polla enorme llevaba tiempo queriendo visitar mi agujero glorioso, pero se asustaba y se echaba atrás. Finalmente decidió que era hora de ver a qué venía tanto alboroto. Solo pudo decir ¡GUAU, GUAU, GUAU! No creo que vuelva a tener miedo. Dijo que la próxima vez quizá también tenga que ir a mi agujero.