Gran polla negra en el Gloryhole

Mientras el encargado de la piscina revisaba los productos químicos, me vio salir del cobertizo. El hombre de ébano, con pinta de buenorro, me preguntó si tenía un cobertizo de trabajo y le dije que en realidad era un cobertizo para el sexo. Le intrigó y me preguntó si podía verlo. Le dije que sí, y después de verlo, me preguntó si me interesaría chupársela. Así que le lamí lentamente los huevos y la polla como si adorara al rey de las pollas. A cambio, recibí una enorme y cremosa descarga.