Papá le enseña a Jimmy

Jimmy no estaba muy seguro de qué hacer al principio, así que le dije: "¡Haz lo que te ponga!". Empezamos a besarnos y, enseguida, bajó a mis pezones y empezó a mordisquearlos. Y cuando se sintió un poco más cómodo, se acercó a mi polla y me la chupó hasta el cansancio. Después de un rato, estaba tan cachonda que le pregunté a Jimmy: "¿Quieres que te folle?". Sonrió de oreja a oreja y respondió con seguridad: "¡SÍ!". Después de que Jimmy tuviera la boca llena de mi polla un rato, le pregunté si quería follar y, por supuesto, aceptó. Nos lubricamos y Jimmy tenía un agujero muy estrecho, pero una vez dentro, sus gemidos me mantuvieron dura como una piedra. Jimmy lo quería duro, así que me lo permití con gusto. Después de un buen polvo largo, me retiré y vacié mi semen en sus hermosos abdominales.