Lanza y el padre Rubén

El joven Lance se ha portado mal y lo envían a la oficina del sacerdote para que lo castigue. Rubén le dice que se baje los pantalones y se agache para que le dé una paliza. Mientras reparte los golpes en el suave trasero del chico, el papi Rubén se excita y empieza a jugar con el culo y la polla sin circuncidar de Lance. El joven se pone duro rápidamente y responde cayendo de rodillas y chupando la polla del hombre maduro. Duro como una piedra y listo para follar a pelo, Rubén dobla a Lance y le lame el agujero, antes de que el chico se siente sobre su polla dura y cruda. Después de que el chico se corra sobre sí mismo, Rubén lo dobla y le descarga una gran carga en el delgado trasero del joven.