Alber y Roger

No podía creerlo. Me alejé cinco minutos y al volver estaba completamente desnudo, ¡masturbándose la polla! Decidí esconderme y observar un rato, porque me ponía cachondo. Quería un poco de eso, así que me acerqué y pronto yo también estaba desnudo, ¡mamando su polla latina tan buena! Lo giré y empecé a lamerle el culo, y eso lo puso cachondo. Quería follarme. Así que lo dejé. No teníamos condón, pero sabía que estaba limpio, así que lo dejé entrarme a pelo. Me dolió muchísimo. Luego se corrió por todo mi cuerpo.