Tormento colgante 2 Katie

El tormento de Sarah comienza con unas nalgadas a la antigua usanza. Luego, llega el momento de atarla y ponernos manos a la obra. La amordazamos, la llevamos a una silla y la atamos. Decidimos ver cuánto tormento podían soportar sus pechos. Le atamos pinzas de ropa y pinzas para pezones a sus pequeños pezones. Después, probamos su coño atándole todas las pinzas y sometiéndolo a latigazos. Si creen que fue una locura, esperen a ver lo que pasó cuando la colgamos del techo por los tobillos.