Empleado modelo

Talia siempre se imaginó siendo modelo, pero cuando esa carrera fracasó, se operó los senos de forma escandalosa. Esas tetas de silicona llamaron la atención de su jefe, quien la ascendió a prostituta de oficina. Le siguieron constantes tareas de orgasmos con consolador no deseados y humillación con cera caliente. Atada y con un vibrador pegado al coño, aguanta una paliza. Lo vemos atarla de nuevo y azotarla de arriba abajo. Luego la tumba con una mordaza en la boca y un vibrador pegado al coño, y la azota.