Sarah Grogory

Primero, la joven morena recibe los azotes con los vaqueros puestos. Luego, el castigador le baja los vaqueros, dejando al descubierto sus bragas de algodón con motivos de corazones, y la azota aún más. Finalmente, el castigador también le baja las bragas, dejando al descubierto sus nalgas, que ella reanuda. La joven se estremece un par de veces, pero no grita ni protesta. Abandonando su posición sobre las rodillas del castigador, la joven debe pararse frente al sofá, inclinarse y apoyarse en el respaldo mientras su castigador le propina más golpes con una pala. La joven hace una mueca y se estremece. Entonces, el castigador anuncia otros 50 golpes y le exige que los cuente en voz alta, a lo que la joven obedece con disgusto.