Alegremente, alegremente, alegremente; la vida no es más que un sueño.

Lo lleva por la calle a gatas, con una máscara de perro puesta, y lo empuja con la correa dura y recta. Las dos mujeres lo envuelven en plástico, lo amordazan y le atan los testículos, causándole un dolor insoportable. Le da una palmada en el pene por si acaso antes de castigarlo. Le patea la polla y los testículos con sus zapatos de tacón alto y correas. Lo obliga a chuparle el strap-on. Probablemente preferiría comerle el coño, pero se le negará ese privilegio. Debe seguir comiéndose el culo, como un perro, o como un lobo. Finalmente, se sienta sobre él mientras flota boca arriba en el lago.