Demasiado limpio para no follar

El agua corría por sus divinas curvas, poniéndolo caliente y húmedo, ¡literalmente! Su amante mayor debió haber captado la vibra traviesa, por eso fue al baño y se puso a darle una deliciosa mamada al chico sin dejarlo ni siquiera secarse. El viejo conocía su técnica y trabajaba su lengua con fuerza para convertir esa polla de jovencito en una punta de amor dura como el acero. ¡Entonces llegó el momento de hacer algo más! Míralo inclinarse y hacer que sus entrañas se reordenen con la polla dura del chico, que luego cubrió de vidrio la cara del chico mayor. ¡Mira lo feliz que estaba!