Come tu propia carga

¿Te imaginas la indignidad de que te obliguen a tragar tu propia corrida? Eso es lo que le pasa a este pobre y desafortunado esclavo. La ama pone al esclavo en cuestión en una posición incómoda, pero es una en la que puede pajearlo en su propia boca, lo que procede a hacer con gusto. Cuando finalmente lo convence para que se corra, apunta su corrida directamente a su boca y lo hace tragar su propio semen. Una vez logrado eso, se sienta en su cara y le exige que la lame. ¿Su coño está limpio o apesta? ¿Le importa? ¡Después de todo, él es solo un esclavo!