Sesión de flagelación de Laura

Laura, atada y sentada esperando a que aparezca su ama, intenta prepararse para lo que está por venir. Sus ojos miran fijamente el largo látigo rojo que tiene delante. Las colas son tan largas como la altura de su ama. El ardor que siente en su espalda le resulta muy agradable, ya que deja marcas de piel roja. Esta esclava azotada quiere más.