Tatuaje de Katja

La directora llama a Katja a su despacho, ve su nuevo tatuaje y decide castigarla por su desobediencia. Le ordena a Katja que se quite la camiseta y el sujetador y se coloque las manos sobre la cabeza para que la azoten. Katja grita con cada latigazo y jura que no se hará otro tatuaje mientras permanezca en la escuela.